Una matrícula que abandona en la segunda semana es peor que un alumno que nunca vino: ha costado dinero, no ha aprendido nada y no va a recomendarte.
El marketing educativo tiene un problema que ninguna agencia generalista sabe resolver, porque para ellas el trabajo acaba en la inscripción. Consiguen el clic, consiguen el formulario, facturan y se van. Lo que ocurre después —si el alumno entiende lo que ha contratado, si encaja con su nivel, si llega al final— no aparece en ningún informe.
Nosotros no podemos permitirnos esa distancia, porque también construimos la formación a la que llevamos gente. Sabemos qué promesa se puede hacer en un anuncio y cuál va a explotar en la primera unidad didáctica. Y esa diferencia, que parece de matiz, es la que separa un plan formativo que se completa de uno que se llena y se vacía.
De ahí viene nuestra forma de cobrar en captación: solo facturamos por resultados. Si no vienen alumnos, no cobramos. Es la manera más incómoda de trabajar y la única que nos obliga a decir la verdad sobre lo que se puede conseguir.
El ecosistema
Cuatro actores que rara vez hablan entre sí.
Una acción formativa solo funciona cuando encajan las cuatro piezas. Trabajamos con todas, y por eso vemos los desajustes antes de que aparezcan.
Quien aprende
El alumno. Llega con un nivel real, un tiempo limitado y una expectativa que alguien le creó. Si esa expectativa era falsa, abandona.
Quien enseña
El docente o tutor. Necesita un grupo homogéneo y un material que sostenga lo prometido. Un aula mal captada le hace imposible su trabajo.
Quien organiza
El centro, la universidad, la asociación, el sindicato. Responde de las plazas, de la documentación y de que los números cuadren.
Quien financia
La empresa o la administración. Paga esperando un retorno, y ese retorno se mide en finalización y aprovechamiento, no en inscripciones.
Casi todos los fracasos de una acción formativa nacen de un desajuste entre estas cuatro piezas. Nadie mintió: simplemente, nadie hablaba con el de al lado.
Qué hacemos
Captación con criterio pedagógico.
Apoyamos a universidades, centros educativos, asociaciones, sindicatos, patronales y a cualquier entidad organizadora de formación en la tarea de atraer y retener alumnos.
Estrategia de captación
Definimos a quién hay que llegar y con qué mensaje, partiendo del contenido real del curso. Sin promesas que el temario no pueda sostener.
Difusión y asesoramiento de planes formativos
Orientamos sobre la oferta, ayudamos a que cada alumno acabe en el curso que le corresponde y no en el que más margen deja.
Gestión documental del alumno
Entregamos toda la documentación requerida correctamente cumplimentada. En formación bonificada, un papel mal hecho tumba el grupo entero.
Fidelización y encuestas de satisfacción
El alumno que termina y repite vale diez veces lo que costó traerlo. Medimos qué funcionó y qué no, para el siguiente grupo.
Independencia
No vendemos plazas. Orientamos.
Somos independientes de los centros con los que trabajamos. Eso significa que cuando un alumno no encaja en un curso, se lo decimos, aunque esa matrícula se pierda. A corto plazo cuesta dinero. A medio, es la única razón por la que un centro nos vuelve a llamar.
¿Tienes un plan formativo que llenar?
Cuéntanos qué formación quieres impartir y a quién quieres llegar. Estudiamos el encaje antes de proponer nada.
Daniel Jiménez
Lead Developer · Docentos