— Opinión · Conocimiento abierto
Llevamos veinte años regalando lo que otros venden. Y ha sido el mejor negocio.
No lo decimos como quien defiende una causa. Lo decimos como quien lleva desde 2004 publicando tutoriales gratuitos y ha visto lo que pasa después.
Hay una idea muy repetida en el sector de la formación: que el conocimiento gratuito canibaliza al de pago. Que si enseñas algo gratis, nadie te lo va a comprar. Durante veinte años hemos hecho exactamente lo contrario —publicar cientos de tutoriales abiertos, sin candado ni registro— y podemos decir por experiencia que esa idea es falsa.
Lo que pasa es lo opuesto. La persona que aprende algo contigo gratis es la que, cuando necesita ir en serio, sabe a quién llamar. El tutorial gratuito no compite con el curso de pago: es la forma más honesta de demostrar que sabes enseñar. Nadie compra formación a quien no ha visto enseñar nunca.
Pero más allá de lo que nos conviene a nosotros, hemos visto de cerca lo que el acceso abierto hace en la gente. Y por eso seguimos publicando.
Un tutorial gratis no cambia el mundo. Cambia a una persona.
Desconfía de quien te venda el conocimiento abierto como una revolución que va a arreglar la desigualdad del planeta. No lo hace, y prometerlo es otra forma de humo. Lo que sí hace es más modesto y más real: le da a alguien concreto una herramienta que no tenía.
La persona que no puede pagar un máster pero aprende a manejar una hoja de cálculo y con eso mejora en su trabajo. El que monta su primer proyecto siguiendo una guía que encontró un domingo por la noche. El que descubre que se le da bien algo que no sabía que existía. No son titulares de riqueza colectiva ni de igualdad global. Son personas que, una a una, pueden hacer algo que antes no podían.
Y de vez en cuando, alguna de esas personas construye algo que no esperaba nadie. No porque el tutorial fuera genial, sino porque el conocimiento, cuando circula libre, cae en manos imprevisibles y hace cosas imprevisibles. Esa es la única promesa que nos atrevemos a hacer: si el saber se mueve, pasan cosas buenas que no se pueden planificar.
Por qué lo hacemos, sin adornos: publicar gratis nos obliga a escribir bien, porque nadie lee un mal tutorial hasta el final. Nos mantiene en contacto con lo que la gente busca de verdad. Y construye, tutorial a tutorial, la confianza que no se compra con publicidad. Es interés propio y servicio público a la vez, y no vemos contradicción en ello.
Nuestra biblioteca abierta
Todo esto no es teoría. Desde hace años mantenemos un portal de tutoriales gratuitos, sin registro y sin trampa, donde publicamos guías para aprender a hacer cosas concretas. Es donde empezó Docentos y es lo que seguimos haciendo hoy, veinte años después.
Si quieres comprobar por ti mismo si enseñamos bien, no te fíes de esta página. Ve y míralo.
Tutoriales gratuitos
Cientos de guías gratis para aprender a hacer cosas
Sin registro, sin candado, sin letra pequeña. Entra, aprende lo que necesites y llévatelo.
Y si después de aprender por tu cuenta quieres ir más lejos con acompañamiento, ahí estaremos. Pero primero, aprende gratis. Para eso está.